• Características generales:
La Caretta caretta es una tortuga marina que alcanza una edad media de 68 años. Los ejemplares adultos suelen superar el metro de longitud recta de caparazón y pesar más de 200 kg. (Pritchard y Mortimer, 2005)
Su dieta es omnívora, siendo una de las menos especializadas y variando según la fase del ciclo vital en la que se encuentre- Aunque parece mostrar preferencia por organismos de cuerpo duro como peces y calamares, también se alimenta de invertebrados como corales blandos y holoturias. En las etapas del ciclo de vida en las que se alimenta de forma pelágica, pueden ingerir organismos como medusas, ascidias, insectos, huevos y cirrípedos presentes en objetos flotantes, además de peces muertos y casi cualquier cosa que flote incluida la basura (Dodd 1988, Bjorndal 1997).
  • Distribución:
La tortuga boba tiene una distribución circunglobal, y sus playas de anidación presentan el mayor rango geográfico de todas las tortugas marinas, desde los trópicos a las zonas templadas y realizando migraciones transatlánticas desde las zonas de alimentación de los juveniles a las de los adultos.

  • Características relevantes:
Como la mayoría de las tortugas marinas, la tortuga boba es una especie filopátrica, volviendo a hacer sus puestas a la misma playa donde nació, por lo que la desaparición de zonas de anidamiento perjudica gravemente a la supervivencia de la especie.
Es capaz de orientarse durante sus migraciones y regresar a la playa donde nació, utilizando los campos magnéticos (Lohman y Lohman, 2003), gracias a la magnetita que se encuentra en su cerebro que funciona como una verdadera brújula interna.
Es una especie polígama, y un mismo nido puede ser multiparental.
  • Ciclo de vida:
Las tortugas bobas tienen un ciclo de vida complejo que abarca distintos ecosistemas, desde hábitats terrestres (donde tiene lugar la anidación), hasta hábitats de desarrollo y alimentación en océano abierto (zona oceánica) y en aguas costeras (zona nerítica) (Bolten 2003b).
Ponen sus nidos en playas arenosas. Nada más emerger del nido, habitualmente de noche, las crías se dirigen rápidamente hacia el mar intentando así evitar a los depredadores naturales como los cuervos y los cangrejos. Una vez en el agua, nadan hacia alta mar, donde pasan las primeras fases de su vida (fase juvenil pelágica).
Algunos años más tarde, las tortugas subadultas reaparecen en aguas costeras y se instalan en áreas de alimentación propias.
Cuando adquieren la madurez sexual, entorno a los 16 años, realizan migraciones periódicas a las áreas de apareamiento. Y las hembras, una vez fecundadas,regresan a las playas de nidificación de las zonas donde nacieron, cumpliendo así el ciclo vital de su especie.

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Fig.3 Ciclo de vida de la tortuga boba.Fuente: Tesis de Jesús Bellido: "Aproximación a la biología de la tortuga boba
(Caretta caretta, Linnaeus 1758) a partir de sus varamientos en las costas andaluzas". Modificado por las autoras.
  • Amenazas:
Existen varias fuentes de amenazas para la tortuga boba, que cobran importancia en las distintas etapas de su ciclo biológico:
- Captura accidental de ejemplares por distintos artes de pesca (Lewinson et al., 2004): Esta amenaza es la más importante. La captura incidental de tortugas por el aparejo de palangre está considerada como la mayor amenaza para la tortuga boba en el mundo (Lewinson y Crowder, 2007), así como el choque con los barcos de pesca y el tráfico marino que les causan traumatismos, fracturas de caparazón y hasta amputaciones (González, 1990; Lutcavage et al., 1997).
- Deterioro y pérdida de playas de puesta (González, 1990; Camiñas, 2002; Mazaris et al., 2009): Las principales causas de pérdida de las playas es su urbanización y extracción de arena (que puede impedir la anidación). La iluminación artificial puede alterar su orientación hacia el mar, especialmente en el caso de las crías.

- Consumo de su carne y huevos (Lutcavage et al., 1997): tanto por depredadores como por el ser humano. Este hecho es muy acusado en Cabo Verde debido a la tradición y a las escasas fuentes de proteínas en las islas, habiéndose registrado en la isla de Maio una mortalidad de madres de más del 65%, y un expolio de más del 65% de los nidos.

- Contaminación marina (Godley et al., 1999; Mckenzie et al., 1999; Corsolini et al., 2000; Keller et al., 2004).

- Cambio climático: podría afectar especialmente a las puestas de tortuga, reduciendo el número de nacimientos, alterando la proporción de sexos (Hawkes et al., 2007) y disminuyendo la supervivencia de los neonatos (McCallum et al., 2009). A largo plazo, podría ocasionar profundos cambios en las rutas migratorias, en la disponibilidad de recursos (Robinson et al., 2008), y en la fenología de la especie (Mazaris et al., 2008).

La tortuga boba es más sensible a los impactos que se producen en las fases avanzadas de su ciclo biológico (juveniles de entre 30 y 80 cm de Longitud recta de caparazón y adultos) por ser una especie muy longeva (Crouse et al., 1987; Congdon et al., 1993). Diversos estudios de población han demostrado la baja contribución de la supervivencia de huevos a la tasa de crecimiento de las poblaciones (Crowder et al., 1994). Por tanto, cualquier actuación negativa sobre tortugas juveniles o adultas va a tener mucho mayor impacto sobre las poblaciones que las agresiones que afecten a los nidos o neonatos.